+34 915 44 06 66 info@al-mama.es

A menudo, en mi consulta médica, los acompañantes de mi paciente (pareja, madre, hijos, etc…) me comentan sobre ella: «Doctora, es muy fuerte, lo está llevando estupendamente» o «Quitando este u otro efecto secundario, nadie diría que tiene cáncer» o comentarios por el estilo. Esto es así incluso en momentos en los que estoy haciendo la cura tras una mastectomía, la alopecia asociada a la quimioterapia ya ha hecho acto de presencia, o nos enfrentamos juntas a la temida primera revisión tras terminar los tratamientos.

Parece que lo esperado es que la mujer con cáncer de mama se comporte como si no le pasara nada y que reanudar su vida «como antes» y «cuanto antes» sea uno de sus objetivos primordiales (por supuesto, después de curarse). Y ocurre en todo su entorno: también amigos, compañeros de trabajo, vecinos. Existen muchas explicaciones, desde el punto de vista psicológico, a esta actitud frente el cáncer: con la mejor de las intenciones, por supuesto, los demás se ven empujados a decirle a la paciente que está como antes, que no pasa nada, que este cáncer se cura, que su aspecto no ha cambiado tanto… lo hacen por ella, pero también, inconscientemente, por ellos: puede ser difícil acompañar al enfermo en su sufrimiento. Por otro lado, la paciente piensa que esa actitud protege a los suyos de más sufrimiento añadido. También podríamos hablar del rol de género de la mujer en la sociedad («supermujer»), de la culpabilidad que se asocia al cáncer o al hecho de estar enferma en algunos casos, o de la falsa consideración de que mostrar las emociones puede ser considerado señal de debilidad ante la enfermedad, etc,  etc…el tema daría mucho de sí.

La pregunta que yo me hice hace tiempo fue: pero… realmente, ¿esta actitud ayuda? Porque a los médicos también se nos enseña a decir eso a las pacientes. A pasar por alto las emociones o el sufrimiento psicológico, incluso cuando las pacientes lo muestran abiertamente… Nos enseñan a ignorarlo o a adoptar una actitud paternalista, que, eso sí, esta demostrado que no funciona en la mayoría de los casos. Por supuesto y afortunadamente, esto está cambiando.

Entre otras muchas, esa fue una de las razones que me impulsó, siendo ya médica ginecóloga especializada en cáncer de mama y cirugía mamaria, a hacerme psicoterapeuta y psico-oncologa: la de aumentar mis recursos para ayudar mejor a mis pacientes.

Y la respuesta es no. Esa actitud no ayuda, al menos en algunos momentos del proceso. Por supuesto, es fundamental que la mujer asuma un papel activo en su tratamiento y en su curación, pero adaptarse al proceso de enfermedad  no es sólo cuestión de fuerza de voluntad. La mujer con cáncer de mama necesita dar espacio a sus emociones, miedos, preocupaciones y dudas.  No sólo en relación con la enfermedad en sí, sino también con todos los cambios que esta trae consigo (pareja, familia, trabajo, amigos..). De lo contrario, cargara también con el peso de actuar, en ocasiones, de manera diferente a como se siente  en un momento de su vida especialmente difícil, cargado de angustia e incertidumbre y dejará de buscar recursos que son fundamentales para su cuidado integral, con la consiguiente disminución de su calidad de vida. 

El especialista en cáncer de mama es el más indicado para crear  ese espacio de confianza y seguridad, permitir la expresión emocional y explorar todas las necesidades de la paciente, fomentando la toma de decisiones compartidas y la autonomía en todas las fases de la enfermedad (diagnostico, cirugía, quimioterapia, radioterapia, rehabilitación, seguimiento, recidiva, etc.)

Icono para la sección psicoemocional

RECUERDA:

Muchas pacientes con cáncer de mama  no expresan sus síntomas emocionales, se proponen inicialmente afrontar la experiencia oncológica por sí mismas y solo solicitan ayuda profesional cuando han agotado todos sus recursos personales, alterándose su calidad de vida más de lo necesario. En otros casos, la paciente se siente presionada por el personal sanitario o por los familiares que les insisten, erróneamente, en que para combatir el cáncer han de evitar estar tristes y decaídas (aun siendo estas reacciones normales inicialmente) y han de mantener un espíritu de lucha que puede ser difícil.

No podemos hablar de curación si ignoramos el distress emocional asociado al cáncer. Además de cirugía, quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia, rehabilitación, etc, etc…, el tratamiento de la paciente con cáncer de mama debe integrar el apoyo psicoemocional con el fin de prestar un cuidado óptimo e integral.

 

Share This

¡Comparte!

Comparte esta noticia con el mundo.